Nota publicada en cuatroeme.wordpress

 


La pandemia supuso un cambio en la forma de consumir y hacer entretenimiento. Es innegable que este sector resultó uno de los más golpeados, los números rojos en el cine, la música, teatro e inclusive medios gráficos son una muestra clara de lo que afectó a nivel global la combinación de la pandemia con una recesión económica. Un informe de la compañía especialista en medios de comunicación y tecnología, MiDia Research, preveía a mitad de año que respecto a 2019, la industria musical iba a ver disminuidos sus ingresos por conciertos en vivo 75%, los de merchandise 54% y los de patrocinios 30%. La situación actual, con campañas de vacunación disponibles para la primera mitad del 2021 auguran que este sector va a tener una mejoría respecto al año del Covid-19; sin embargo, se espera que la recuperación total no llegue en mediano plazo.

En Argentina, la situación es como la del resto del mundo e incluso se agrava, si tenemos en cuenta el contexto económico. La Berisso, una de las bandas más convocantes del rock nacional de los últimos años, realizó en septiembre un show virtual que estuvo por encima de las expectativas de los fanáticos. Con ingreso al backstage de la banda, audio en 8D, y un sistema de realidad virtual para presenciar el concierto; la banda de Avellaneda supo explotar al máximo los recursos que la tecnología ponía a disposición. Tiempo después, fue Fabiana Cantilo quien, ante la ausencia de fanáticos, decidió colocar maniquíes de extraterrestres para simular la presencia de fans. El ingenio de los músicos, se articula con la puesta en escenas de los shows virtuales, para ofrecer a los fans, la mejor experiencia posible. Si en 2019 los recitales en vivo representaban 73% de la facturación de la industria musical; la pandemia afectó directamente los ingresos de miles de personas que dependen de la realización de estos eventos.

Gabriela Sisti lleva años trabajando en prensa y en el día a día de bandas importantes de la escena local como Rata Blanca, Asspera, o la antes mencionada La Berisso. En dialogo con PandemiA, reveló que el streaming no es negocio para los artistas, pero si lo es para las personas que trabajan detrás de ellos: “Muchas bandas cuentan con músicos sesionistas, gente de sonido, iluminación, prensa y managers que no tienen un sueldo fijo, aguinaldo o vacaciones. Dependen de que pura y exclusivamente se realicen fechas en vivo. Por lo tanto, es el artista quien pone su arte a disposición, y son los fans quienes compran una entrada para ayudar.” En este sentido, Gabriela destaca que lo que se está llevando a cabo es una experiencia de adaptación y que no existe aprendizaje positivo o negativo para el artista.

Si bien la estabilidad de conexión o el funcionamiento de la plataforma, inciden sobre el resultado final; un 56% de lo que se consume de videos en internet se trata de transmisiones en vivo. Esto se puede ver reflejado en el negocio de una de las mayores plataformas de shows en streaming del momento, la británica Dice, que a comienzos del año tenía 90% del contenido de su web de manera gratuita y hoy solo ofrece 18%.

Con la mirada puesta en 2021, los “autoconciertos” y los espectáculos con cupos limitados de personas van a ir tomando el relevo hasta que el público regrese de manera gradual en los próximos meses. Desde noviembre, la Ciudad de Buenos Aires permite eventos culturales de hasta 100 personas al aire libre y en Córdoba hay expectativa, porque si bien se prohibieron estas actividades hasta abril del año entrante; varios músicos y organizaciones alzaron su voz en reclamo frente a la medida. En cuanto a los eventos masivos, habrá que tener paciencia, cuenta Gabriela Sisti: “pasamos los grandes recitales para el último trimestre del año que viene, pero todavía resulta incierto saber si se van a efectuar”.