"LA COLECCIONISTA", FOMENTANDO UN COLECCIONISMO MAS SANO
En La Paternal, hubo un encuentro de coleccionistas de cartas y figuritas
El pasado domingo 16 de abril
se llevó a cabo la segunda edición de “La Coleccionista Fútbol Club” en el Club
Santa Rita del barrio porteño de la Paternal; en donde los principales
coleccionistas de cartas y figuritas de la Ciudad de Buenos Aires se juntaron
para llevar a cabo un evento en el que se respiraba y honraba pasión y amor
hacia el coleccionismo figuritero. En su invitación, el principal anhelo del
evento era que quienes puedan ir consigan aquella carta o figurita que les esté
faltando para completar un álbum, alguna carta autografiada original, o inclusive
algunas muy exclusivas que contienen en su interior retazos de camisetas que
han sido utilizadas por jugadores de futbol.
Lo que había comenzado en
diciembre como una “juntada”, con una sola mesa a cargo de Joaquín de Colecciones
Argentina (uno de los creadores de este evento junto a Esteban de La Logia
Trading Cards y Matías de La fábrica de folios); pasó a transformarse en un
evento con más de 10 stands para la compra, canje y exhibición de colecciones
de figuritas. Centradas mayormente en el fútbol argentino, quienes pasaban por
los distintos puestos se adentraban en un túnel hacia el pasado que llegaba
hasta la década de 1950/1960. Los más grandes, se veían transportados a sus
años de niñez en donde se dedicaban a juntar e intercambiar figuritas en los
recreos del colegio o en el barrio con amigos. El escaso registro fílmico de la
época, y el hecho no menor de que algunos álbumes tenían ya casi medio siglo de
lanzamiento; implicaba que muchos de los pequeños asistentes desconocieran ciertos
nombres sobre los cuales sus padres se quedaban charlando un largo rato. Rememorando
así las hazañas de jugadores como Rojas, Mouzo, Alonso, Bochini, Galván,
Bertoni, Rattín, entre otros célebres apellidos. Mas fresco estaba en sus
mentes, sin embargo, las imágenes de los ídolos que pusieron la tercera
estrella en el escudo argentino en Qatar el año pasado.
Eran las 4 de la tarde cuando
comenzaron a llegar las primeras personas, que no parecían darle importancia a
la lluvia que no lograba amainar la asistencia. Las mesas ya estaban
desplegadas y las carpetas con folios exhibían estampas de todo tipo, desde
ediciones nacionales hasta importadas. Adornaban aquella composición, distintos
mazos con cartas variadas con ofertas, en las que si uno sabia buscar con
paciencia, podía encontrar algún tesoro escondido. Quienes tenían confeccionada
su lista de faltantes, corrían con ventaja.
Fueron 4 horas en donde la
nostalgia y la pasión fluía a través de interminables conversaciones; aunque
claro, estas se veían interrumpidas cada cierto tiempo por alguien que desde
algún rincón gritaba “¡momento de un nuevo sorteo!”; por lo que resultaba muy
difícil irse del lugar con las manos vacías. A las 8 de la noche la jornada
llegaba a su fin, y ese anhelo que motivó a reunirse en una primera instancia no
solo se había cumplido, sino que había sido superado con creces. En un ambiente
en donde hay competitividad y especulación en cuanto al valor económico que
pueden llegar a tener a futuro ciertas figuritas, se trata con este tipo de
eventos de fomentar un mayor sentido de pertenencia en comunidad. Si en el
coleccionismo, hay ayuda entre pares, éste es más divertido.


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